Las amígdalas calcificadas no son difíciles de diagnosticar. El diagnóstico suele incluir una exploración física de la garganta y una revisión del historial clínico. El médico también puede recomendar pruebas adicionales, como estudios de imagen o un cultivo de garganta, para descartar otras afecciones y confirmar la presencia de amígdalas calcificadas.
Opciones de tratamiento
Las amígdalas calcificadas no siempre requieren tratamiento; a veces, incluso se eliminan solas. Si no causan síntomas notables, el tratamiento puede no ser necesario. Sin embargo, si experimenta molestias o mal aliento persistente, existen varias opciones de tratamiento disponibles.
- Autoextracción : Puede intentar extraer suavemente las piedras en casa con un hisopo de algodón o haciendo gárgaras con agua salada para despegarlas. No utilice objetos afilados o puntiagudos, ya que podría dañar sus amígdalas. Este método solo se recomienda si sabe lo que está haciendo.
- Enjuagues bucales medicados : Los enjuagues bucales o gargarismos antimicrobianos pueden ayudar a reducir la acumulación de bacterias y prevenir la formación de cálculos amigdalinos.
- Irrigadores bucales : Estos dispositivos pueden utilizarse para limpiar las criptas amigdalinas y eliminar cualquier resto atrapado.
- Extirpación quirúrgica : En casos graves, cuando los cálculos amigdalinos provocan infecciones recurrentes o molestias significativas, su médico puede recomendarle una amigdalectomía, que consiste en la extirpación de las amígdalas.